19 de noviembre de 2009
Esta mañana después de hablar en asamblea de los lugares donde podemos encontrar monstruos, les he preguntado si creen que algún monstruo se puede esconder en la clase. Han contestado todos que "no, ni hablar". Entonces les he propuesto que dibujemos un monstruo para que viva en nuestra clase. Les ha gustado la idea, así que nos hemos puesto manos a la obra.
He cogido un rollo de papel continuo y los niños me han dicho como querían que fuera de grande. Hemos cortado el papel y ellos me iban diciendo como querían que fuera su monstruo. Yo les iba preguntando cómo querían la cabeza, las manos, el pelo... De esta forma hemos trabajado: las partes del cuerpo; las formas planas: triángulo, rectángulo y cuadrado; los colores: los ojos amarillos, los pies verdes, las uñas moradas...; los tamaños. Ha sido divertido. Al final nos ha salido de un monstruo más alto que ellos y bastante feo. Lo hemos puesto en la ventana del rincón de los cuentos.
Como nos damos cuenta de que conocemos pocos monstruos pensamos que nuestros papás y mamás nos pueden ayudar, así que escribimos una nota para las familias pidiéndoles que les cuenten a los niños qué monstruos les daban más miedo de pequeños y respondan a las preguntas: cómo es, dónde vive, qué come, qué hace... Les damos la opción de contarlo por escrito, de enviar un dibujo y, por supuesto, de venir a contarlo a la clase.
También esperamos que aporten libros o dibujos en los que salgan monstruos.
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